El 1 de diciembre de 2026 marcará un antes y un después para el entorno empresarial en nuestro país. En esa fecha entrará en plena vigencia la Ley 21.719, una normativa que viene a reformar, modernizar y transformar por completo la antigua Ley 19.628 sobre Protección de la Vida Privada, la cual arrastrábamos desde 1999 sin grandes cambios.
Esta actualización no es un simple ajuste de papeles: representa un cambio profundo en la forma en que el Estado fiscalizará el uso de la información y obliga a todas las organizaciones a replantearse la manera en que gestionan sus datos internos.
¿Qué es esta nueva normativa y por qué aparece ahora?
Hasta hace poco, la regulación en Chile era considerada insuficiente frente a la velocidad del avance digital y los estándares internacionales. La nueva ley soluciona esta brecha, alineando a nuestro país con modelos globales muy estrictos, como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) de la Unión Europea, e introduciendo la creación de una Agencia de Protección de Datos Personales con facultades reales para fiscalizar y sancionar.
El concepto clave
Esta normativa pone a las personas en el centro: los datos personales pertenecen única y exclusivamente a cada individuo (ya sean tus clientes, tus colaboradores o tú mismo), no a las organizaciones que los recopilan. Para las empresas, esto cambia las reglas del juego: ya no son dueñas de las bases de datos, sino custodias temporales de esa información. Por lo tanto, ya no basta con decir «tengo su autorización»; ahora existe la obligación de demostrar proactivamente que la privacidad se gestiona con seguridad, respeto y transparencia.
¿Qué significa esto para tu empresa?
Para muchas empresas, este cambio se ve como una carga administrativa, pero desde Efigest lo vemos como una oportunidad de «ordenar la casa». Estos son los cambios fundamentales:
Responsabilidad proactiva (Accountability)
Antes, si no ocurría un incidente grave, la empresa solía operar sin mayores controles. Ahora la ley exige demostrar cómo proteges los datos con procesos documentados, políticas claras y responsables asignados.
Derechos de los titulares
Clientes y trabajadores tienen derechos más claros (ARCO+): informar qué datos tienes, corregirlos, borrarlos (derecho al olvido) o impedir usos no autorizados. Debes contar con canales formales para responder a tiempo.
Gestión del ciclo de vida del dato
No puedes guardar datos de forma indefinida «por si acaso». Debes tener claro para qué los necesitas y cuándo eliminarlos. La retención innecesaria pasa a ser un riesgo legal y operativo.
Sanciones reales
La nueva ley introduce un régimen de multas significativamente alto. El cumplimiento ya no depende de la buena voluntad, sino de mitigar riesgos antes de que se conviertan en una infracción fiscalizable.
¿El primer paso? El orden operativo
Cumplir con esta ley no es un proceso puramente legal; es, sobre todo, un desafío de gestión y procesos internos. Se trata de mapear qué información entra a tu empresa, cómo circula por las distintas áreas y quién tiene acceso a ella.
En Efigest, nuestra misión es acompañar a las organizaciones en este camino de adaptación. El tiempo que queda hacia diciembre de 2026 es el espacio ideal para implementar cambios de manera gradual, logrando una estructura operativa que haga que el cumplimiento sea fluido y se transforme en un sello de confianza para tu negocio.